Siglo XXI, vamos en un corre corre. No paramos, no respiramos y a veces, tampoco pensamos. ¿Cómo influye en nuestro organismo?
Nuestro cuerpo es un conjunto de células que funcionan independientemente. Cada célula contiene «mitocondrias» unos componentes que permiten la respiración de estas. Aquí es donde reside la panacea de «la vida». Una célula sin mitocondria, no obtiene oxígeno, no puede respirar ,y por tanto envejece antes y finalmente, muerte. En el proceso de obtención de oxígeno, se necesitan nutrientes para que la máquina funcione correctamente y no se oxide.

Extrapolar esta teoría a un grupo más grande, nuestro maravilloso cuerpo. Diariamente, necesitamos respirar para que nuestras mitocondrias realicen su función. En 1956, Denham Harman fue quien propuso la teoría de los radicales libres y su relación con el envejecimiento. Esta teoría se basa en que en la respiración, además de obtener oxígeno, se producen una serie de moléculas que en cantidades elevadas resultan tóxicas para el organismo, dañando las células y generando el envejecimiento precoz. Aquí es donde situamos a las «especies reactivas de oxígeno». La producción de estas sustancias necesita estar en equilibrio ya que un aumento, generará daño a nivel celular, acumulándose y generando inflamación a nivel de los tejidos.
¿Como se define esto? Básicamente en ENFERMEDAD. Enfermedades relacionadas con procesos inflamatorios como son la diabetes, artritis, enfermedades digestivas como enfermedad de Chron, anemia, pérdida de masa muscular, cansancio y debilidad. Una inflamación generalizada deteriora, por tanto nuestro estado de salud.
¿Cómo influye la nutrición en esta situación? El cuerpo humano es una máquina perfecta que está hecha para funcionar correctamente, y si encuentra un desequilibrio tiene sistemas de defensa, es aquí dónde juegan su papel las «enzimas antioxidantes». Estas enzimas, suelen ser proteínas que en la mayoría de casos se unen a las moléculas de «radicales libres» inhibiendo impacto negativo a nivel celular. Teniendo en cuenta la nutrición, hay determinados nutrientes que son capaces de aumentar la actividad de estas enzimas, o bien actuar directamente sobre los radicales libres.

Me centraré en Vitamina C,Vitamina E, Selenio y Polifenoles.

La vitamina C, se encuentra en frutas y verduras cuando éstas se consumen crudas, una de las mayores fuentes son el kiwi, como fruta y el pimiento rojo. Dosis de 500 mg serán mas que adecuadas, ya que dosis mayores pueden producir el efecto contrario, esto es, dosis >500 mg actuarán como oxidantes.
La vitamina E, se encuentra en el aceite de oliva, nueces, semillas, vegetales de hoja verde y germen de trigo. Actúa nivel de las mitocondrias protegiendo las membranas que las protegen. La vitamina E participa en la coagulación de la sangre, por lo que un exceso, además de ser prooxidante, puede favorecer el riesgo de sangrado.
El selenio es un mineral considerado de los más antioxidantes. El alimento con mayor concentración de selenio hasta ahora conocido es la nuez de brasil. 4 unidades, aportan 590 mcg de selenio. La función la realiza a nivel de las «enzimas antioxidantes» favoreciendo su acción, y por tanto mejorando el sistema inmune y protegiendo a la célula de un envejecimiento precoz.

Los polifenoles son compuestos que se encuentran en las plantas de manera natural, por tanto la fuente principal de estos compuestos serán alimentos de origen vegetal, como son las frutas y verduras, té o cacao. Dentro de esta familia hay polifenoles flavonoides y no flavonoides, los cuales se desarrollan en cientos de familias derivadas. Sus propiedades antioxidantes, las realizan uniéndose a los radicales libres, además de potenciar los efectos de las enzimas antioxidantes.
Como veis la importancia de una buena alimentación para prevenir enfermedades. Centrémonos en cuidar la salud de dentro hacia fuera, y no de fuera hacia dentro. Nutrición consciente, aleja al medico del paciente!